La construcción de un espacio polisémico, como proceso de concepción y solución
del problema escultórico, unida esta al componente lúdico que nos presenta su
obra, son dos de las claves fundamentales para desentrañar el sentido del trabajo
de Maria Idilia Martins.
En él, evidentemente y “a primera vista” predomina lo visual y en este sentido la
ilusión que genera la conjunción del grafismo pictórico y la construcción de forma
tridimensional que reconfigura el espacio escultórico virtualizándolo en lecturas
posibles y cambiantes que potencian el caracter lúdico.
Pero lo más importante es el sentido.
Para entender la polisemia en su estructura, me apoyaré inicialmente, en el
arqueólogo postprocesual Christofer Tilley quién hace una clasificación del
espacio como herramienta heurística, y lo divide en cinco tipos, cada uno
mutuamente relacionado:
arqueólogo postprocesual Christofer Tilley quién hace una clasificación del
espacio como herramienta heurística, y lo divide en cinco tipos, cada uno
mutuamente relacionado:
* Espacio Somático: Es el espacio de la acción habitual e inconsciente, de las
experiencias sensoriales, las capacidades que tiene el cuerpo humano para
moverse.
* Espacio Perceptual: Es el espacio egocéntrico (individual). Este espacio es
siempre relativo y cualitativo. Relaciona los patrones de individualidad intencional
con el movimiento corporal y la percepción.
* Espacio Existencial: El espacio (vivo) construido por las experiencias concretas
del individuo (social) con un grupo. Trasciende al individuo. Se encuentra en un
proceso constante de producción y reproducción a través de los movimientos y las
actividades de un grupo.
* Espacio Arquitectónico: Sólo tiene sentido en relación a los demás espacios.
Crea y limita espacios (interior/ exterior).
* Espacio Cognitivo: Provee las bases para la reflexión y teorización para el
entendimiento de otros. Es el espacio de la discusión y el análisis; es el espacio de
los mitos y de la ciencia, por ejemplo.
Visto esto, podemos describir la polisemia en Martins, como el resultado de un
acto de apropiación del espacio somático, para la construcción de espacio
arquitectónico-instalativo, convirtiéndolo en espacio existencial-perceptual y
suministrándo al transeunte-espectador, un espacio cognitivo para su reflexión y
disfrute intelectual y perceptual ambiguo, que justamente detona la cristalización
de este espacio cognitivo.
La fenomenología de todo evento, que como este, es premeditado por su autora
para confrontar la consciencia con recursos plásticos, nos coloca además y como
cierre temporal de esta primera reflexión, frente a la concepción de una sencilla y
hermosa ética de carácter metafísico, a la que podriamos aplicar las palabras de
Husserl:
" Esta metafísica es una teleología fundada sobre una fenomenología
trascendental, la cual tematisa la facticidad absoluta del sujeto trascendente1 "
… pero todo depende, de como se aproveche el momento perceptual
es una oportunidad para crear en el espacio blanco de esta memoria impenitente
que se orienta decidida hacia el ahora de un juego sencillo y placentero
reflexivo y profundo.
Marcos Salazar Delfino
Caracas, 9 – 10 – 2006
1 Hans-Rainer Sepp – ¨Teleología y Ética en la obra tardía de Edmund Husserl¨